Veo la situación actual con el racismo hacia las personas afrodescendientes y me sorprendo, me pregunto si estas personas realmente saben el valor que tienen como seres humanos, y me refiero a valor en todo el sentido de la palabra.
Si bien es cierto que cada vida sobre la tierra es valiosa por el simple hecho de formar parte de la selección natural, esto no hace distinción en personas tampoco, provengan de donde provengan, pero mi propósito con este escrito es concentrarme exclusivamente en las personas afrodescendientes, así que para ello voy adentrarme un poco a su historia y recordar vagamente el recorrido de estas personas.
Para ello preciso hablar de la esclavitud africana de donde se registran sus orígenes, desde la antigua Grecia. Las personas nativas de África fueron para todas las demás generaciones históricas de la trata de esclavos, las preferidas de los comerciantes de personas, empezando por Portugal, cuando estos hubieron acabado con la raza indígena de sus posesiones, a parte de las condiciones de falta de humanidad de los africanos con más poder y “suerte” (porque de qué otra forma podemos llamar al hecho de que entre africanos cacen y vendan a sus aldeanos vecinos), podemos decir que la principal razón por la que se optó por esclavos africanos fue por su gran fuerza y resistencia, claro, esto en los países que se les sometía a trabajos forzados que requerían de fuerza bruta, en otros los preferían como guardianes, por su grandeza y coraje y a las mujeres y niños para cuidar de los hijos de los amos por su dedicación a la familia adquirida tras haber nacido y crecido en tribus, tenían ese instinto de trabajo, protección, valía y amor.
Y vamos, tenemos que admitir que personas que viven de la caza y la agricultura, trabajando la tierra y enfrentándose a animales depredadores y feroces, mucho más grandes, fuertes y rápidos que ellos, con muy pocas herramientas y muchas veces con sus propias manos, con escasa protección al cuerpo y con un clima abrasador, sin duda que dan la impresión de ser unos mega humanos, una fuerza y resistencia única, serían como los vikingos de la época.
Fueron capturados y sometidos por aproximadamente 400 años de trabajo forzado, y en este periodo de tiempo fueron llevados a países como Portugal, Brasil, España, Reino Unido, Francia, Holanda, Dinamarca, Arabia, Irán, India, Estados Unidos, Gran Bretaña, América, y sin olvidarnos de islas como Comores, Madagascar, y desde luego, Las Antillas y el Caribe. Sus luchas en busca de su liberación, sin lugar a duda, con las características ya mencionadas, fueron de las más memorables, de entre ellas se pueden destacar; la rebelión de 1532 en Venezuela, en Cuba y Panamá en 1533, la de Sebastián Lemba en España en 1547, la de Haití en 1791, que constituyó el núcleo del proceso haitiano de independencia, y así muchas más hasta lograr, de entre otras tantas razones, la abolición de la trata de africanos, y no sólo formaron su lucha a nivel de fuerza bruta con peleas, guerras y asesinatos, sino que también lo hicieron a través de la creación de canciones, cuentos y poesías.
Cabe destacar, que durante todo este tiempo la esclavitud africana significó un fuerte impulso para el desarrollo económico e industrial de estos países. “En concepto de recursos humanos y de materias primas, podemos decir… que África a contribuido en el desarrollo de Europa y de América del Norte.” La crecida económica y por ende, avances de las industrias de esos países, se debe a la fuerza y sacrificio forzado de más cien millones de africanos durante unos 400 años.
Analizando
todo eso, y echando un poquito de lado los logros históricamente relevantes de
personas afrodescendientes, que eso sería ya otro tema, veo todo eso atrás en
la historia y me pregunto, ¿cómo es posible que haya personas que se
avergüencen de su descendencia africana? ¿Cómo es posible que les moleste que
les llamen negros? ¿Como tan siquiera es posible que puedan sentirse al menos
de alguien más? Yo veo la historia y se me aguan los ojos pensando “Wao, cuanto
pasó aquella gente y cuanto valor y orgullo deben sentir sus descendientes sólo por
el simple hecho de pertenecer a ese linaje tan luchador y valioso, de cuerpos tan hermosos y
resistentes, de un color de piel precioso y que se adapta casi sin problemas a cualquier
clima, de tener unos genes tan dominantes y notables -porque es que dónde hay
una persona afrodescendiente hay que mirarla-, de ser personas que cargan una
historia humana tan larga y única", que si bien no es la más bella por todo el
maltrato que sufrieron, pero yo veo a una persona afrodescendiente y veo un hermoso
y escultural símbolo de lucha, belleza y arte.
Referencia
http://www.afrol.com/es/Categorias/Cultura/esp_esclavitud.htm

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